Teoría del desenvolvimiento ético schumpeteriano – Apartado 10 – Capítulo III –

Crisis Económicas y financieras. Causas profundas y soluciones

ÍNDICE

Capítulo III

ÉTICA EN LA LIBERTAD DE LOS MERCADOS

Apartado 10

Teoría del desenvolvimiento ético schumpeteriano

           Esta teoría es especialmente apropiada para ser aplicada a la interconexión de los mercados y los activos financieros y a la interdependencia de las virtudes éticas estimuladas por la aspiración a la excelencia en el actuar. La competencia ética es en definitiva competencia en calidad humana. En los numerosísimos intercambios diarios prevalecen hoy más los intercambios de ideas, actitudes e información que los intercambios de mercancías. En unas sociedades con altos índices de productividad, y saturadas las más desarrolladas de bienes materiales, se hace cada vez más imprescindible el intercambio civilizado de actitudes, hábitos positivos y conocimientos: las relaciones humanas interpersonales. Si el intercambio  real y monetario es un fenómeno de suma positiva, con mucha mayor razón y fundamento la comunicación, transparencia y contraste de las conductas morales ejemplares. Con indudables ventajas añadidas: un hábito positivo, aunque se  transmita de forma ejemplar y gratuita a los demás, sigue perteneciendo también al patrimonio personal de quien lo posee y practica. Aunque enriquece a los demás no nos empobrece a nosotros. No necesitamos nada a cambio. Es también un aprendizaje personal.

          El libre y responsable intercambio de actitudes, a través de ese instrumento valiosísimo de coordinación e información que es la ciencia de la ética, va guiando a los sujetos mostrándoles cómo podrán alcanzar mejor sus propios objetivos en libre cooperación. Se convierte así en una institución que ordena espontáneamente el sistema en su conjunto dotándolo de razón y sentido. Cada hábito de conducta, como cada precio en la economía monetaria, es irrepetible y contiene información privilegiada para todo el que lo sepa comprender y practicar porque es fruto de la actuación y experiencia original de las personas concretas de carne y hueso.

          Bien podría aplicarse la teoría schumpeteriana del desenvolvimiento económico[1] donde los factores diferenciadores con respecto a la competencia fuesen precisamente las innovaciones éticas. Conviene tener en cuenta que desde el punto de vista de la lógica económica más moderna el factor más importante de desarrollo no es ni el  capital, ni la tecnología, ni los recursos materiales, sino la  realidad y capacidad siempre original y creativa del factor humano.

          Partiendo de una hipótesis de trabajo con beneficio cero generalizado, quien fuese capaz de incorporar con presteza una innovación en la conducta moral de sus directivos y subordinados, generaría un grado de solvencia y confianza entre sus clientes, proveedores (también de capital), asesores, accionistas, prestamistas y prestatarios… etc., que provocaría un valor añadido en calidad humana y reportaría beneficios diferenciales. Esas innovaciones en calidad humana, en una sociedad abierta con competencia armónica y libre concurrencia, se extenderían por todo el entramado financiero y empresarial eliminando esos beneficios extraordinarios y volviendo al beneficio cero pero en un nivel más alto de perfección ética generalizada. La búsqueda de nuevas rentabilidades estimulará nuevas y originales mejoras en la conducta. Desde el protagonismo del sentido ético en el ámbito financiero se consigue la propia mejora y se ejercita y estimula la dinámica de la responsabilidad social.

          No hace falta insistir en las sinergias continuas y altamente multiplicadoras en el bien hacer de este proceso schumpeteriano de las mejoras éticas en el ámbito económico y financiero. Dicen también los clásicos que el bien es difusivo y atrae hacia sí a lo demás. Hay un mundo nuevo por descubrir desde la rentabilidad segura, también económica y monetaria, de la ética.

[1] Schumpeter, J.A., Teoría del desenvolvimiento económico (México: Fondo de Cultura Económica, 1978).

 

CRISIS ECONÓMICAS Y FINANCIERAS.  CAUSAS PROFUNDAS Y SOLUCIONES

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ÉTICA EN LA LIBERTAD DE LOS MERCADOS